Hay una forma de desgaste laboral de la que se habla poco
La incomprensión constante de tu rol.
No es solo trabajar mucho.
Es tener que explicar una y otra vez qué haces, qué no haces y por qué ciertas cosas no te corresponden.
Es que te pidan tareas que no forman parte de tu trabajo, de tu formación ni de tu responsabilidad profesional.
Y que además, cuando pones un límite, parezca que estás siendo “difícil”.
Eso no es colaboración.
Eso es desdibujar funciones.
Cuando un profesional acepta todo por evitar conflicto, no está siendo flexible.
Está perdiendo su marco.
Y cuando se pierde el marco, se pierde también el respeto al trabajo que se hace.
Pedir que cada cual haga lo que le corresponde no es rigidez.
- Es orden.
- Es salud laboral.
- Es ética profesional.
La incomprensión sostenida genera:
- cansancio emocional
- desmotivación
- sensación de invisibilidad
- desgaste silencioso
No porque falte vocación, sino porque sobra confusión.
Un equipo sano no es el que lo hace todo.
Es el que sabe quién hace qué.
Y respeta los límites de cada rol.
Defender tu función no es defender tu ego.
Es defender la calidad de tu trabajo.
Y también tu salud mental.
A veces el autocuidado no es descansar más.
Es empezar a decir:
“Esto no me corresponde.”
Y sostenerlo con calma.
Eso también es psicología aplicada.












