Cuando todo está “bien” pero tú no: el vacío emocional funcional
Hay personas que llegan a consulta diciendo algo que, de entrada, desconcierta:
“Mi vida está bien, no me falta nada… pero yo no estoy bien”.
Tienen trabajo, pareja, estabilidad, cumplen con lo que se espera de ellas. Funcionan. Y sin embargo, por dentro hay una sensación persistente de vacío, de desconexión, de estar viviendo en piloto automático.
Esto no es ingratitud ni dramatismo. Es un tipo de malestar psicológico muy frecuente y muy poco nombrado: el vacío emocional funcional.
Aparece cuando una persona ha aprendido a adaptarse tanto a las demandas externas que ha dejado de escucharse. Se prioriza lo correcto, lo responsable, lo esperado, mientras lo emocional queda en segundo plano. No hay crisis visible, pero sí una desconexión interna sostenida.
No suele haber grandes síntomas. No siempre hay ansiedad intensa ni depresión clara. Lo que hay es:
- Falta de ilusión.
- Sensación de rutina emocional.
- Dificultad para identificar qué se quiere.
- Sensación de estar viviendo la vida de otro.
Muchas de estas personas han sido niñas y niños muy responsables, muy adaptados, muy “buenos”. Aprendieron pronto a no molestar, a cumplir, a sostener. Y eso, de adultos, se convierte en una vida eficaz… pero poco sentida.
La terapia no va de romperlo todo. Va de volver a habitarse.
De preguntarse:
- ¿Qué siento realmente?
- ¿Qué deseo?
- ¿Qué partes de mí he ido dejando fuera?
Porque funcionar no es lo mismo que vivir.
Y estar bien no es solo que no haya problemas, es que haya presencia emocional.












