Cuando un niño se porta mal: entender antes de corregir
La conducta infantil no aparece de la nada. Cuando un niño grita, se enfada, desobedece o parece desafiante, suele estar expresando una dificultad para regular sus emociones. La conducta es, en muchos casos, un mensaje.
Corregir sin entender puede aumentar el problema. Castigos desproporcionados, respuestas impulsivas o incoherentes pueden intensificar la sensación de inseguridad del niño. Esto no significa que no deban existir límites, sino que estos deben estar acompañados de comprensión y coherencia emocional.
En terapia trabajamos ayudando a las familias a leer la conducta desde una perspectiva emocional y evolutiva. Entender qué está necesitando el niño, qué le desborda y qué recursos aún no tiene permite intervenir de una forma más eficaz y respetuosa.
Educar no es controlar, es acompañar el desarrollo emocional.








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